Crisis del Patrimonio Nacional Arqueológico: entre el olvido y descuido del Estado

El Estado Nación vive una crisis sin precedentes. No hay trabajo, no hay agua limpia en nuestros ríos, no hay salud ni educación oportunamente financiadas, ni una entidad pública eficiente respecto al fomento de cultura y el cuidado del patrimonio nacional. En fin, no hay dignidad.
El peligro latente del patrimonio arqueológico a nivel nacional es una realidad. En el Ecuador existen 10.000 sitios arqueológicos, de los cuales solo en el territorio del Distrito Metropolitano de Quito hay 1100 yacimientos registrados. ¿Qué se está haciendo concretamente de parte del Estado central para protegerlos y ponerlos en valor? La reducción de presupuestos de parte del Gobierno Nacional hacia los entes gubernamentales que protegen el Patrimonio ha debilitado a las instituciones. La Constitución y las leyes que protegen el Patrimonio Nacional existen, pero no se aplican correctamente, o es más, ni se aplican. Las leyes internacionales sobre la Protección del Patrimonio tangible e intangible quedan en un rincón muy oscuro del olvido. El artículo 380 literal 3 de la Constitución menciona las obligaciones del Estado: “velar, mediante políticas permanentes, por la identificación, protección, defensa, conservación, restauración, difusión y acrecentamiento del patrimonio nacional.”
Es importante también recordar a la comunidad que no deberíamos depender del Estado para cuidar estos lugares. Las comunidades son las propias guardianas de estos sitios sagrados que representan nuestra cultura y el legado de nuestros antepasados. Por ello, cuidemos, como comunidad organizada, nuestros yacimientos arqueológicos.
“Los sitios arqueológicos son testigos silenciosos del pasado, portadores de la historia y la cultura de antiguas civilizaciones. Su protección y preservación son de vital importancia para garantizar que las generaciones presentes y futuras puedan comprender y apreciar nuestro legado histórico. La información científica que poseen estos lugares es muy importante por varias razones por las cuales es crucial protegerlos. Nuestros yacimientos arqueológicos son espacios históricos que permiten a las personas sumergirse en la historia, aprender sobre las civilizaciones que los ocuparon y apreciar sus manifestaciones culturales. Además, son núcleo de distintas dinámicas sociales que ayudan en la preservación y promoción de su potencial histórico. En ese sentido, la protección de los sitios arqueológicos es esencial para garantizar que las generaciones futuras puedan conocer y comprender cómo vivían las antiguas civilizaciones; asimismo promueve la educación y la expresión personal al fomentar la apreciación de nuestras raíces históricas y culturales.
Los sitios arqueológicos son un componente crucial de la identidad cultural de una comunidad o nación. Representan la historia y las raíces de un lugar, y su preservación contribuye a fortalecer el sentido de pertenencia y la conexión con el pasado. Estos lugares son puntos de referencia que nos conectan con nuestras raíces culturales y nos ayudan a comprender nuestra evolución como sociedad. Al proteger los sitios arqueológicos, estamos protegiendo nuestra propia identidad y herencia cultural"El Brujo.
En el artículo Los patrimonios nacionales en riesgo , publicado en 2022 en La Palabra Abierta por el periodista Pablo Salgado, se hace un análisis respecto a los problemas, inoperancias y negligencias por acto u omisión que han sufrido los bienes culturales en el Ecuador. La falta de rectoría del Ministerio de Cultura, la inexistente Comisión Interinstitucional para la Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, el desmantelamiento de la institucionalidad cultural, la falta de autonomía de las entidades culturales se destacan entre los principales problemas, o como intuye Salgado: «al Estado Ecuatoriano no le interesa la cultura y menos los patrimonios” ².
Tres años después nada ha cambiado. Nuestro Patrimonio Cultural sigue siendo vulnerado a diestra y siniestra. En el año 2024 la Crisis del Patrimonio Arqueológico fue una realidad Sierra, Oriente y Costa. Sitios como el Pucara de Chaquibamba en Guayllabamba, los Discos líticos de San Antonio de Pichincha, El Valle de Uravia en Checa, Cojitambo o Paredones de Molleturo en el Austro, Pucará de salitre O Malqui Machay en Cotopaxi, se encuentran en el olvido y en riesgo de degradación. No hay que olvidar a nuestra querida Amazonia, donde los petroglifos desaparecen todos los días tras los avances mineros y petroleros que destruyen bosques y ríos. De igual manera, los sitios arqueológicos de la Costa sufren el deterioro y abandono permanente. Un claro ejemplo son las canteras que se comen el Cerro Hojas Jaboncillo en Manabí, o el olvido de localidades de suma importancia como Valdivia, Salango o la Isla de la Plata hacen sonar las alarmas.
Ante el abandono estatal y el deterioro al que están expuestos los patrimonios culturales del país, es necesario pensar en estrategias de salvaguardia desde los Territorios y las Comunidades. El Gobierno Nacional, los GADS, Municipios y demás instituciones tienen la obligación de cumplir con su trabajo. Por ello, los activistas culturales y ambientales hemos estado, estamos y estaremos presionando a las autoridades para que lo hagan, o mejor dicho, para que cumplan.
Siempre en defensa de nuestros sitios arqueológicos.
Movimiento de Protección Pucara de Chaquibamba